Insumisión en el Viña Rock

Las personas se han acostumbrado a obedecer el derecho establecido sin cuestionarse siquiera si están o no de acuerdo con lo que se les manda. España, por no decir el mundo, se ha convertido en la casa de los sumisos y conformistas. Esta realidad se puede observar en el comportamiento que tienen los ciudadanos al obedecer las órdenes recibidas, tengan o no base firme

Hace dos días, me encontraba en el recinto ferial de Villarobledo, donde se está celebrando el Viña Rock. Había comprado mi entrada dos meses antes y me disponía a canjear la parte recortable por una pulsera que me permitiera el acceso al recinto, por lo cual, me dirigí hacía el lugar habilitado para ello. Cuando solicite a una de las trabajadoras que se encontraban allí la pulsera para acceder a la zona destinada a los conciertos, ésta me dijo que tenía que darle las dos partes de la entrada, tanto la destinada a dársela a la organización como la mía (ya sabes, esa que muchos friquis guardan para el recuerdo). Su exigencia era que les entregara algo que no les correspondía, a cambio de darme algo que pague meses atrás.

Le explique a la joven que esa parte era mía y que, si yo no quería, no tenía por qué dársela. Todo racionamiento era inane, me dijo que si no se la daba ella no me daría la pulsera. Le reiteré por activa y pasiva por qué tenía que darme la pulsera cuando yo le diese la parte de la entrada que les correspondía, pero se empeñaba en que quería la entrada completa. La joven, ante mi insistencia, fue a preguntarle a su encargado, pero este le prohibió darme la pulsera a no ser que le diera las dos partes de la entrada. Con lo que no me quedó más que comunicarles mi entención de acercarme a algún agente de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para comunicarle mi problema y que me indicara cual podía ser las medidas que me quedaban por tomar.

Salí del recinto, me encamine hacia una furgoneta de atestados de la policía estacionada en la periferia del complejo. Uno de los ocupantes del vehículo me indicó que les preguntara a los dos guadias civiles que salían en su coche de una gasolinera cercana al lugar en el que nos encontrabamos. Me acerqué al espacio en el que se situaban los civiles y cuando llegué a su altura y, después de exponerles mi caso, me dispuse a interrogarles acerca de las posibles alternativas que tenía. Su respuesta fue que me dirijiese a las taquillas para canjear la parte de la entrada destinada a la organización por una de esas pulseras que me permitiera el acceso al festival y en el supuesto de que intentaran obligarme a darle las dos partes, se las diera y les pidiera una hoja de reclamaciones con la cual podría, al día siguiente, interponer una denuncia. De vuelta al punto de partida.

Otra vez en las taquillas, avancé directa hacia la misma chica que me había dado la negativa anteriormente. La empleada repitió que no me daría la pulsera en caso de que no le entregase las dos partes. Al exponerle a ésta la alternativa que me habían dado los agentes y, como si de un bucle se tratara, me comunica que va a hablar con su encargado. Aquí es cuando la situación empieza a sufrir variaciones.

Esta vez, no vuelve sólo la joven, sino que viene acompañada del encargado. Éste, me indica que es una norma que ha impuesto este año la empresa; yo intento hacerle comprender que me da lo mismo lo que la organización diga, no tiene autoridad para algo así, en caso de que me viera obligada a entregar las dos partes para poder disfrutar con mis amigos del evento, rellenaría una hoja de reclamaciones para proceder como me habían indicados los agentes. El encargado, con malas maneras, me ordenó encaminarme al final de la barra donde se suministraban las pulseras, allí me esperaría, supongo, alguien inmediatamente superior en la escala de mando de la organización.

Al final de la barra se encontraba un joven que, aunque no tenía ni idea de para que me hallaba allí (sus primeras palabras indicaban que éste le dió por pensar que mi pretensión era quedarme con las dos partes de la entrada), ya me miraba con cara acusadora. Tras explicarle su error, me repitió lo mismo que me habían contado sus compañeros. Le dije que me diera la entrada pero que quería una hoja de reclamaciones. Entonces, el hombre que estaba justo a su espalda y no había perdido en ningún momento detalle de nuestra conversación, me preguntó de manera inquisidora mi nombre y sin titubear le respondí.

Volvió a repetir como hiciera con anterioridad el encargado que era una medida de la organización, como si con aquellas palabras zanjara el asunto. Vió en mi cara y en las palabras que salieron de mi boca que no había nada más lejos de la realidad. Contrariado, sacó su última carta y me amenazó con llamar al mandamás. Mis palabras fueron: “Perfecto, ve por él”.

Como si de una realidad alternativa se tratara la situación cambio radicalmente y el hombre que hasta hacía apenas unos segundos había intentado intimidarme, me hablaba ahora como si fuera yo la que no hubiera entendido desde un inicio la situación y me dijo: “Pero bueno, eso es todo lo que quieres, para eso tanto jaleo”. Mi cara se volvió azul, entonces indignada y sin restos de la educación que hasta ese momento utilicé, no tuve duda en recriminarle la realidad: El problema lo habían causado ellos, que para llegar al punto en el cual nos hallabamos fue necesario una hora y media de discrepancias.

Tras hablar con agentes de la policía, de la Guardia Civil y con diversos responsables del Viña Rock, conseguí volver donde se encontraban mis amigos con mi pulsera y mi parte de la entrada. Éste última me daba lo mismo (se la dí a mi amigo Víctor, uno de los que las colecciona) pero no me someteré de forma sumisa a ninguna orden arbitraria, proceda de quien proceda.

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La maternidad es importante pero no define a la mujer

Cada vez que hablan algunos de los representantes del pueblo sobre el papel de la mujer en el mundo me pregunto que se estudia en esas carísimas escuelas privadas. Desde luego, en el caso de que fueran ilustrados en anatomía o en biología, estas enseñanzas deben ser muy limitadas. Así que, en realidad, no es culpa del desafortunado personaje de turno, sino de una educación insuficiente o secularizada (reforzada desde la familia y/o su entorno) que les privó de las armas necesarias para desarrollar un razonamiento ordenado.

El último ejemplo de pensamiento atrofiado lo aporta Gallardón, quien afirma sin pestañar que “la libertad de maternidad es lo que a las mujeres les hace auténticamente mujeres”. Vaya chasco para todos aquellos estudiosos que creyeron que se debía a una cuestión genética.

Según este razonamiento, la mujer que por determinadas circunstancias se vea incapacitada para dar vida no es realmente una mujer. Por lo que me surge una duda: ¿Qué es entonces señor Gallardón? El mismo planteamiento lleva a pensar que, si es más mujer por el simple hecho de la maternidad, ¿qué será, según usted, aquella que haya abortado?

El planteamiento refuerza dos ideas conocidas y defendidas por este partido: El rol que la mujer debe desarrollar es el de la mujer familiar, la cual hace que su vida gire en torno a la creación y cuidado de su prole. Además, se trata de criminalizar un comportamiento (por lo menos moralmente) para crear una presión social frente al tema que sirva de revulsivo contra la acción del aborto: La mujer que aborta va contra natura, esa acción la hace ser menos mujer, menos humana y, por tanto, su valor como parte activa de la comunidad es menor y sus derechos deben ser más limitados.

Parece lógico pensar que es mucho más criminal catalogar a todo el género femenino por un mismo patrón. Ningún ser humano es idéntico a otro, ni física ni mentalmente; como consecuencia de este hecho, las inquietudes, necesidades y gustos de cada individuo serán diferentes. Pese a que la Iglesia no estuviera segura de la existencia de nuestra alma hasta hace apenas unos cien años, es indudable que la mujer pertenece a esta especie.

Llegados a este punto, cabe pensar que las mujeres, como integrantes de la raza humana, son distintas entre sí. Hay un abanico de personalidades y, por tanto, un gran catálogo de posibles visiones de lo que debiera ser la vida. Para algunas, ver crecer a un ser desde su nacimiento a su desarrollo total como persona es lo más maravilloso del mundo; otras, prefieren desarrollarse como individuo sin crear lazos y cargas excesivas que puedan hacer más pesado su equipaje; y, como no, está ese otro grupo, el de mujeres que se encuentran ante la maternidad y se plantean si sus deseos de conocerla no son más que la semilla que la sociedad plantó en ella desde su nacimiento y que ha ido regando a base de reiterar los mismos roles femeninos en los cuales se lleva a pensar que la finalidad de toda mujer es la reproducción.

Hay muchos más grupos, seguramente tantos como mujeres. No creo que la elección de un modelo de vida u otro lleve a ningún miembro de mi género a pertenecer en mayor o menor medida a este conjunto; lo que la hace menos mujer, menos persona, es no pensar por sí misma y decidir libremente cual quiere que sea su camino. En éste, encontrará gran número de vicisitudes; entre las cuales, la maternidad será una de tantas, importante sí, pero no definitoria.

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Que el miedo no nos calle

La escena se desarrolla durante la manifestación en contra de la reforma laboral que tuvo lugar este domingo 11 de marzo en Madrid:

Él: La próxima vez me avisas y sonrío.

Yo: La próxima, si llevas identificación, no te haré ninguna foto. Debes llevar una identificación para que pueda saber quien eres en caso de que lo necesite.

Él: Si me lo preguntas, yo te lo digo.

Yo: No tengo porque preguntarte nada, tú debes llevarla porque así lo indica la ley.

Él: Vale, que sí, que sí, circulando.

Yo: No, he quedado aquí con un amigo, así que lo esperaré aquí ¿Por qué todavía puedo no?

La conversación apenas duró; aún así, cuando ésta se da por finalizada, mi cuerpo temblaba y así continuó por diez minutos más. No me quedaban ganas de continuar frente al agente después de nuestra agradable charla, pero había quedado en ese mismo lugar con Rafa, razón por la cual tenía que permanecer ahí, parada delante de la puerta del Ritz. Le pedí a Víctor que, mientras esperábamos a nuestro amigo, me tapara con su cuerpo para no quedar a la vista del policía. Me daba rabia que viera mis estremecimientos y mostrarle el control psicológico que son capaces de ejercer sobre el ciudadano de a pie: No era yo la que había incumplido ninguna ley, a pesar de eso, mientras el se mantenía impasible, mi cuerpo se convulsionaba como si reflejara la culpabilidad de algún delito.

En primer lugar, lo único que hice fue fotografiar a un agente en una manifestación porque éste incumplía la normativa: no iba identificado. No incurrí en infracción alguna, ni había un mínimo indicio de que la fuera a cometer (a no ser que las cámaras fotográficas sean consideradas hoy día armas -aunque dudo mucho que, teniendo en cuenta su precio, a nadie se le ocurriese usarla como tal-). Entonces, a que viene el tono intimidatorio cuando el policía se acerca y me replica aquello de “la próxima vez me avisas y sonrío”, si la Ley  Orgánica  2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en el capítulo II, artículo n.º 5, apartado 2 (relaciones con la comunidad), punto b indica quelas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad deberán “observar en todo momento un trato correcto y esmerado en sus relaciones con los ciudadanos”.

Lo segundo, él si estaba cometiendo una ilegalidad y, cuando se lo advertí, en lugar de tomar nota, me respondió con un “si me lo preguntas, yo te lo digo”. No, usted debe llevar la chapa identificativa como así lo indica el Reglamento para el Cuerpo de Policía Municipalen el título V (uniformidad y equipo), capítulo I (uniformidad), artículo 145 (emblemas) en el que se puede leer en su apartado 1 como “los emblemas tienen por finalidad la identificación externa de los funcionarios de Policía Municipal, así como su pertenencia a un municipio de la Comunidad Autónoma de Madrid” y recuerda que en “el emblema policial de pecho figurará el escudo del Ayuntamiento de Madrid y la leyenda `Policía Municipal´, y se portará sobre el bolsillo derecho, llevando en la base del conjunto el número policial correspondiente”. Es la manera que tiene el ciudadano de protegerse de aquellos que se extralimitan en el cumplimiento de su deber. No creo que nadie sea capaz de creer que cuado una persona sufre algún tipo de abuso a manos de cualquier representante de la autoridad, el agresor le dará su n.º de identificación para que la víctima pueda hacer uso de sus derechos constitucionales y defenderse mediante una denuncia. Puede que el infractor sea una persona con un nivel bajo de tolerancia a la frustración, pero no un gilipollas.

Para finalizar, esa última frase del agente “vale, que sí, que sí, circulando” con la cual me ordena alejarme del lugar sin ninguna razón, sólo por que mi presencia no le resulta cómoda, no hace más que reflejar la prepotencia de algunos  miembros  de un cuerpo que  abusan  de su condición -además de ir otra vez contra el capítulo II, artículo n.º 5, punto 2, apartado b la Ley  Orgánica  2/1986, de 13 de marzo- con el respaldo absoluto de las autoridades competentes que, ante cada violación de la ley cometido por éstos, no hace más que minimizar los hechos y justificar las respuestas.

Los más inocentes (o que menos tiempo emplearon para pensar en el asunto), ante las recientes demandas por parte de un sector de la policía de poder ir con pasamontañas a estos eventos, afirman rápidamente que la razón que lleva a los policías a realizar una petición de este tipo es únicamente la de proteger su integridad física fuera del trabajo. No es así, son los mismos que se quitan su insignia identificativa, la cual no sirve para reconocer al individuo por su aspecto, sino administrativamente. No persiguen la protección de su persona, sino la impunidad laboral.

No llevar la identificación por parte de un agente no sólo implica una ruptura de las normas establecidas, sino que podría ser reflejo de su predisposición a cometer irregularidades por las que luego no está dispuesto a pagar. Sí, ese mismo que más tarde estará en derecho de represaliar a cualquier individuo que no cumpla las leyes establecidas .

No pido nada del otro mundo, sólo que aquellos que defienden la ley la cumplan, por lo menos mientras se encuentren en horario laboral, como indica el capitulo II, artículo 5, apartado 1 (adecuación al ordenamiento jurídico) de la Ley Orgánica  2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, el cual exige que éstos ejerzan “su función con absoluto respeto a la Constitución y al resto del Ordenamiento Jurídico”. En sus vidas como ciudadano de a pie, tienen pleno derecho a hacer lo que les venga en gana; por supuesto, con las mismas consecuencias que pudiera tener cualquier otro.

Puede que cada vez que un agente te hable de esa manera la impotencia te haga temblar, pero la voz que no te la quiten; mientras el miedo pasa, la vergüenza del silencio no se borrará de tu mente. Callar, les otorga un poder que “aún” no tienen.

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A una reforma injusta una respuesta justa

 

Manifestación contra la reforma laboral (19 de febrero de 2012 - Sol, Madrid).

El gobierno de Mariano Rajoy ha aprobado la nueva reforma laboral, con el apoyo de CEOE y Cepyme (claros beneficiados) y la oposición de los sindicatos, del movimiento 15M y de otros sectores de la población.

Antes de la reforma laboral, el despido más utilizado era el “disciplinario improcedente” o “despido exprés”: en esta modalidad, el empresario admite no tener motivos para rescindir el contrato laboral, el trabajador percibía 45 días por año trabajado, hasta un máximo de 42 mensualidades; como apunta Rafael Bernardo (periodista de la Cadena Ser), “una forma de despido libre, pero caro”. Con las nuevas medidas, el “despido objetivo” pasará a ser el más utilizado, entendiéndose como: aquel llevado a cabo por razones económicas, técnicas, organizativas o de producción, por el cual el asalariado tendrá derecho a 20 días por año trabajado y un máximo de 12 mensualidades.

Al ser un despido “objetivo”, no improcedente, en caso de que el trabajador no estuviera de acuerdo debería acudir a los tribunales. Si el juez fallara a favor del empleado, por entender que su cese no está justificado por las razones que recoge el “despido objetivo” éste percibe una indemnización mayor (máximo de 33 días y 24 mensualidades). Los contratos firmados con anterioridad mantendrán las condiciones previas hasta el momento de la reforma y, pasada la fecha de su entrada en vigor, se acogerá a las nuevas disposiciones.

Se elimina la cláusula que permitía prescindir de un trabajador por absentismo colectivo, el 2,5% de las jornadas hábiles en  dos meses consecutivos. Pero permite al empresario el despido por “absentismo justificado” (20% en dos meses). Si el empleado permanece de baja por enfermedad (no laboral) durante más de 9 días, el empresario tiene poder para prescindir de él. Las mutuas -actores no imparciales- serán claves en este nuevo modelo; por ahora, el único capacitado para dar el alta es el médico de cabecera. Esta artículo, además, podría ser inconstitucional por entrar en conflicto con el Art. 43.1. de la Constitución.

Los Expedientes de Regulación de Empleo (EREs) de despido, de suspensión y de reducción de jornada, no necesitan ya de la autorización por parte de la administración para ser llevados a cabo. Si los trabajadores no estuvieran de acuerdo, será un juez el que se limite a dictaminar si se cumplen los requisitos para que tenga lugar dicho expediente.

Al empresario le será más fácil cambiar las condiciones de trabajo (salarios, jornada, turnos, funciones…). Estás se consideran justificadas “cuando existan probadas razones económicas, técnicas, organizativas o de producción. Se consideran tales las que estén relacionadas con la competitividad, productividad u organización técnica o del trabajo en la empresa”. El empresario debe comunicárselo al trabajador con un mínimo de 15 días de antelación; si éste no estuviera de acuerdo, puede rescindir su contrato (20 días de indemnización por año, un máximo de 9 mensualidades) o acudir a los tribunales. Cuando afecta a un grupo, se abre un periodo de consultas, si en 15 días no hay acuerdo, el empresario se impone.

Los empresarios podrán saltarse los convenios si se dan dos trimestres seguidos de disminución de ingresos o ventas. Mientras antes sólo podían hacer “descuelgues” en materia salarial, ahora también se pueden aplicar a los horarios, turnos, funciones y sistemas de trabajo. Al final de la negociación se produce un arbitraje obligatorio, donde el papel del arbitro se limita a estipular si se cumple o no la condición.

El nuevo contrato para emprendedores también ha dado que pensar. El gobierno afirma su carácter de indefinido, pero establece que tendrá un periodo de pruebas de 12 meses; durante los cuales, el empresario podrá despedir al trabajador sin indemnización alguna. Un parado empleado mediante este tipo de contrato podrá completar su salario con hasta un 25% de la prestación que le corresponde. Incentiva al empresario a pagar menos y el empleado consume su prestación por desempleo, en lugar de estar generándola.

Las críticas no se han hecho esperar. El PSOE asegura que votarán en contra (aunque éste partido también apoyase una reforma laboral en su tiempo con medidas tan impopulares como la de los 20 días por año que recoge la del PP). Los sindicatos convocaron una manifestación a nivel nacional para el domingo 19 de febrero en oposición de la reforma laboral –¿Por miedo a una pérdida total de credibilidad? Cuesta creer que sea por principios-, incluso el Sindicato Unificado de Policía (SUP) apoya las manifestaciones convocadas ese día, por considerar los ajustes una “excusa para reducir drásticamente el salario y los derechos de los trabajadores”; pura contrariedad cuando son los mismos representados de éstos los que se encargan de reprimir a aquellos que osan defenderlos, usando una brutalidad que no debería tener cabida en una sociedad democrática, como es supuestamente la española.

Hace unos meses, Rajoy mismo se hubiera opuesto a una reforma similar. Así lo hizo constar cuando Zapatero mostraba su reforma laboral, el entonces líder de la oposición y ahora presidente de gobierno afirmó: “El proyecto de reforma laboral se supone que debe servir para crear empleo y no tengo claro que sirva para crear empleo, que es lo que en este momento cualquier reforma debe pretender.”

Todas estás medidas son un ataque directo a los derechos del trabajador. Mientras en la Constitución se deja bien claro que no habrá discriminación, a no ser que ésta sea positiva (la que beneficia a los desfavorecidos); la nueva ley lleva a cabo una discriminación a favor de la patronal (los fuertes), dejando al trabajador indefenso: si es despedido injustamente mediante el “despido objetivo”, tiene que demostrar que las razones ofrecidas por el empresario no son reales; es decir, tiene que demostrar su “inocencia”, cuando lo que se debería exigir es que el empresario verifique que el despido cumple los requisitos necesarios. No sólo eso, las razones que se dan para el despido objetivo son tan ambiguas como la ley de partidos (por la cual, retorciéndola de la manera adecuada, se podría ilegalizar tanto al partido que gobierna como a su oposición).

El ejecutivo insiste en que se pretende generar un empleo seguro y estable, pero “olvida” precisar que esa seguridad y estabilidad será para los empresarios, ellos tendrán la sartén por el mango; parece incongruente buscar la reducción en la cifra del paro, cuando se da lugar a un brutal abaratamiento del cese. El 10 de febrero Arsenio Escolar escribía “hay muchos despidos embalsados, decididos pero no ejecutados aún, que se van a hacer tan pronto como entre en vigor la reforma, que abarata y facilita los ERE y los despidos improcedentes y procedentes”. Algunos le llamarán “conspiranoico”; por desgracia, muchos sabemos que el tiempo le dará la razón.

Estuve en la manifestación de ayer contra la reforma laboral y, teniendo en cuenta la acusada sordera de nuestros “representantes” tras las movilizaciones de las distintas ciudades y el panorama global, no será la última a la que iré. Pues, trastocando* las palabras de Mahatma Gandhi: cuando el sistema es injusto, “lo correcto es desobedecer”.


* Mahatma Gandhi dijo: “ Cuando una ley es injusta, lo correcto es desobedecer”.

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Un paseo por la memoria

 

     Ayer decidí ir con mi sobrina al parque. Hacía buen día y pensé que le gustaría ir a los columpios. Me senté en uno de los bancos a observar como Lola subía los escalones y descendía por el tobogán una y otra vez, incansable.

     Un anciano y un joven se sentaron en el banco que había a unos dos o tres metros.  Mientras charlaba con el que, por los rasgos, interpreté su nieto, el abuelo parecía cansado:

–       La Constitución no es una farsa. No deberías ser tan dramático.

–       ¡Ah! ¿No? Es incomprensible que defiendas un texto provisto de tantas taras.

–       Eso es lo que dices porque, al realizar tus deducciones, lo has hecho desde el punto de vista de la sociedad y el sistema político actual ¿Acaso en la escuela no os hablaron de la Transición?

       Mientras observaba a mi sobrina en el tobogán, no podía evitar escuchar la conversación que tenía lugar a escasos metros. El anciano comenzó a contarle como en el momento en que Franco fallece en noviembre de 1975 (por suerte, éste si le sonaba al joven), comienza el periodo denominado La Transición Española. En el cual se pasa del régimen franquista a la democracia.

–       Si, claro, eso ya lo sé.

–       No dudo que lo sepas, pero estoy casi seguro de que no pensaste las consecuencias en la vida política de casi cuarenta años de dictadura.

       El abuelo explicó al joven como en el momento en que el caudillo muere, Don Juan Carlos tenía dos opciones: podía establecer la democracia desde el poder que le conferían las leyes del antiguo régimen o desmantelarlo desde dentro. Mientras, todo el mundo desconfiaba de él, franquistas, fuerzas políticas democráticas, sindicatos… Hasta su padre, que recelaba de renunciar a su derecho al trono.

Una duda le surgió al adolescente:

–       ¿Qué crees que hubiera pasado si el rey hubiese querido continuar con la línea franquista?

–       Creo que le costaría demasiado. La sociedad española había cambiado debido al desarrollo que se había dado tras  las nuevas políticas económicas de tinte aperturista que se dieron durante los 60. Además, aunque gozara de derechos y privilegios similares a los que tuviera el Caudillo en vida, no poseía el poder de adhesión a su persona que había conseguido Franco.

     Era primordial, si quería gobernar para todos los españoles, que fuese debilitando el enorme peso de los inmovilistas (partidarios de la continuidad del sistema establecido por el generalísimo). Aprovechando los cauces legales del régimen para la consecución de la reforma política. Don Juan Carlos nombró a Fernández Miranda Presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, quien consiguió que no se perpetuara la dirección inmovilista.

         Uno de los principales obstáculos del actual rey de España se hallaba en la figura del presidente del gobierno, Arias Navarro, el cual afirmó su intención de no cambiar el rumbo que marcaba la herencia franquista, mientras se mantuviera al frente del gobierno. La tensión creciente entre el rey y el presidente, sobre todo a raíz de un discurso de Don Juan Carlos en un viaje a los Estados Unidos, sumado al ambiente creado por algunos medios de prensa escrita, desemboca en la dimisión de Arias Navarro.

       El siguiente paso era nombrar a Suárez Presidente, cosa que hizo el rey en julio de 1976 después de que, tras numerosas negociaciones, Fernández Miranda consiguiera que el Consejo del Reino lo incluyera como candidato.

–       Y, mientras, ¿qué, la población española se dedico a observar?

–       No. Hubo reacción, se multiplicaron las huelgas, en parte por la crisis económica y en parte por la situación política. Determinados sectores mostraron una clara oposición a la continuidad, como los profesores de universidad, o los abogados laboralistas que defendían los derechos del trabajador, éstos últimos fueron castigados en “la matanza de Atocha”. Me resultó especialmente triste, conocía a uno de los jóvenes. Nos cruzábamos prácticamente todos los días y compartimos alguna charla, tan breve como escasa. Aún así, no sé por qué, le cogí cierto cariño durante éstas…

Entonces recordé los hechos a los que el abuelo hacía referencia…

LA MATANZA DE ATOCHA

       La noche del 24 de enero de 1977, a las 22:45 horas, un grupo de extrema derecha entra en un bufete de abogados, situado en la calle Atocha n.º 55, y abre fuego contra los allí presentes, acabando con la vida de cuatro abogados laboralistas y de un sindicalista de C.C.O.O.

       Los asesinos traspasaron la puerta en la cual se hallaba la placa en la que rezaba: “Abogados”. Tras hacer acto de presencia, comenzaron a dar órdenes a las personas que allí se encontraban. De esta manera comenzaba la trágica noche en la que Luis Javier Benavides, Enrique Valdelvira, Ángel Rodríguez, Francisco Javier Sauquillo y Serafín Holgado fueron asesinados.

       Las amenazas acerca de las posibles consecuencias de una manifestación que saliera desde el colegio de abogados de Madrid no hicieron mella en Pedrol Rius, decano de dicho colegio, quien presidio la ceremonia de homenaje en nombre de las víctimas, como forma de rechazo a la violencia. La inmensa movilización que se desató en repulsa de los crímenes cometidos demostraría la capacidad organizativa del partido comunista y fue, a su vez, una prueba de que se trataba de un grupo formado por personas pacíficas.

       Aunque las condenas a los que empuñaron aquel día las armas fueron muy altas, los autores intelectuales no pasaron por el banquillo de los acusados. Cuando se investigaban las conexiones de los asesinos, el magistrado Gómez Chaparro logró evitar que la acusación particular siguiera investigando.

                                              “Ya lo habíamos perdido”

       Cristina Almeida, integrante de los abogados de la acusación, afirmó en una entrevista lo siguiente: “Ese juicio lo teníamos perdido desde que entramos por que no teníamos a los cinco compañeros y teníamos muy grave a los otros cuatro”.

       En un momento en el cual la condena a muerte era legal en el sistema penal español, la acusación hizo gala del amor y el respeto que le tenía al derecho a la vida, al no plantear en ningún momento la petición de la pena máxima por decisión unánime de aquellos que la integraban.

         Mi sobrina jugaba ahora en un balancín con otro niño, me sorprendía la facilidad con la que los pequeños se sociabilizan. La charla familiar volvía a apoderarse de mis oídos y me sacaba de mis ensimismaciones…

–       Me desvío del tema, debe ser que la edad, hace que “chochee”. A lo que íbamos, Suárez nombró vicepresidente al general Gutiérrez Mellado…

        El joven escuchaba absorto las historias de su mayor de cómo las Cortes discutieron la Ley de Reforma Política, para más tarde aprobarla, igual que pasaría en el referéndum, por una cómoda mayoría. La nueva ley aprobada exigía un nuevo proceso electoral para el cual se necesitaba la legalización de los partidos políticos y el establecimiento de unas leyes que rigieran el sistema electoral. Se legalizaron o estaban en trámites unos 150 partidos (no así el PCE, por no aceptar entonces la monarquía) y optan por la ley d´Hont. El joven atajó al anciano:

–       ¿No dirás que la ley d´Hont te parece justa? ¿No te parece la causante del bipartidismo actual?

–       Me parece que, aunque no lo sea ahora, quizá fue la más acertada en aquel momento…

         Frente a la cara de incredulidad de su nieto, el abuelo expuso como esta ley, ante la ya débil situación de los partidos políticos, pretendía evitar un mayor debilitamiento por la “atomización parlamentaria” que desembocase en la imposibilidad de consenso (como ocurriera en la Segunda República). La ley d´Hont, aunque si favorece el actual sistema bipartidista, no es la causante, sino la población española que, con su voto incondicional, ha mantenido en el poder y en situación de ventaja a dos partidos políticos. Demostrando, a su vez, una permisión a la corrupción nada saludable para una democracia.

       Las elecciones del 77 mostraron como vencedor a UCD, su oposición inmediata la ejercía el PSOE. La tarea del nuevo gobierno era básicamente dedicarse a la creación del nuevo texto constitucional. Para que problemas como el de las autonomías, las tensiones políticas y sociales o la crisis económica no acabaran con la democracia antes de alcanzarla, se llevan a cabo los Pactos de la Moncloa que reúnen a los representantes de todas las fuerzas políticas, económicas y sociales. Entre las reformas a estudiar, se encuentra la reforma fiscal y una reforma que flexibilice el mercado laboral.

Tras esta explicación las palabras de confusión del nieto cortaron la narración:

–       Pero no se supone que las posturas entre los diversos grupos eran distantes…

–       Si, pero la preocupación por la situación económica era unánime, lo que llevó al consenso. Como volvería a lograrse en 1978 cuando se aprobara la Constitución; aunque ningún grupo estuviera plenamente de acuerdo con el texto, todos se sentían representados en los principios básicos por éste. Cosa que no fue fácil…

     Continuó su narración, recordándole a su nieto que a la hora de elaborar la Carta Magna, hubo puntos en los cuales el consenso fue mucho más costoso. Como el aborto; la abolición de la pena de muerte; o, el más latoso, el establecimiento de las autonomías que, debido a la nueva organización del Estado en unidades autónomas, permitía la descentralización y reconocía las nacionalidades de Cataluña, País Vasco y Galicia.

       El paso lógico era la realización de unas nuevas elecciones para continuar el tránsito de la dictadura a la democracia. Así se hizo y en los comicios celebrados en marzo de 1979 los tres principales partidos fueron (en este orden): UCD, PSOE, y PCE.

     Ante los problemas a los que se enfrenta el gobierno (inflación, paro, terrorismo, división interna del partido,…) su presidente, Adolfo Suárez, dimite en febrero de 1981. Calvo Sotelo es el elegido para sucederle y, el 23 de febrero, cuando se está llevando a cabo la votación para su investidura y al grito de “Quieto todo el mundo” iniciaban las diecisiete horas más largas de la joven democracia española: el intento fallido de golpe de estado del 23-F.

        El 23 de febrero de 1981, el Congreso permanecía secuestrado por un pelotón de guardias civiles que se hallaban bajo el mando del teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero; mientras, en Valencia, Milans del Bosch sacaba los tanques a la calle. Pero la rápida intervención de D. Juan Carlos I tranquilizó a la población y sirvió de contrapeso a la ofensiva armada, desmontando la tesis que afirmaba que el levantamiento contaba con el apoyo de la Casa Real: “La corona, símbolo de la permanencia y unidad de la patria, no puede tolerar en forma alguna acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático”.

        El fallido golpe de estado era el reflejo de aquellos que estaban anclados en el antiguo sistema, los cuales se oponían a el nuevo camino emprendido hacia la democracia.

       Los problemas internos de UCD seguían sin resolverse y ante las dificultades para gobernar que encontró, Calvo Sotelo convocó elecciones para octubre de 1982. Fueron ganadas con mayoría absoluta por el PSOE, lo que reflejaba el profundo cambio que se llevaba a cabo en la vida política española.

Después de los datos que había recibido de su abuelo, el chaval continuó:

–       Sigo estando en desacuerdo con ciertas decisiones tomadas por los representantes políticos de aquel momento. No puedo entender como se pudo optar por la reconciliación ¿Qué respuesta es esa a los atroces crímenes que se llevaron a cabo por ambos bandos?

–       Te repito que no se daban las condiciones actuales.

        El abuelo, a ratos, parecía exasperarse. Le explicaba a su nieto como, después de tantos años de dictadura, las estructuras para llevar a cabo los cambios eran las de ésta; por lo que, en el caso de crímenes fascistas resultaba mucho más difícil, las personas que ostentaban un cargo de poder eran en su mayoría adeptos del franquismo. Además, se temía que si se juzgarán las atrocidades cometidas se creara tal inestabilidad que peligrase seriamente la democracia. Ahora, si sería el momento de iniciar la reconstrucción de la memoria histórica, de que se condenaran crímenes como los de la represión fascista tras la victoria en la Guerra Civil o el asesinato de curas por parte de radicales de izquierda.

El nieto no cesaba en los reproches a esos años y las decisiones tomadas en éstos:

–       Creo que idealizas aquel periodo. Se habla del reconocimiento que la Constitución hace de las libertades y de la igualdad, pero en ella hay artículos que incumplen claramente el derecho a la igualdad de los individuos que recoge la Carta Magna. Como el que trata de la sucesión al trono, pues discrimina por cuestión de género (los varones tendrán preferencia sobre las hembras). Además de ser poco democrático, la sucesión no se logra por la consecución de méritos, sino por nacimiento.

–       No idealizo la Constitución ni la época de la Transición. Se que se cometieron errores, pero se hizo lo mejor que se pudo. Que se lograran buenos resultados, no debe llevar al equívoco de que no debe realizarse ningún cambio. Una máquina puede llevar a cabo su labor adecuadamente, pero si queremos que dure, tiene que realizarse un mantenimiento de ésta.

        Lola seguía correteando por la zona de recreo. Ahora subía por unas cuerdas que colgaban de uno de los columpios, junto a su nuevo y ya inseparable amigo. Mis ojos se mantenían firmes en mi sobrina; pero, los oídos escuchaban intrigados el razonamiento del anciano.

–       La sociedad ha olvidado que la democracia hay que cuidarla y vigilarla. No recuerdan como todos nuestros derechos conllevan responsabilidades. La primera de éstas, es la de defenderlos. No debería causar semejante extrañeza que ciertos apartados de la Carta Magna hayan quedado obsoletos, si tenemos en cuenta que la sociedad está en constante evolución, es lógico que los márgenes que recogen las normas básicas para una convivencia en democracia avancen en el mismo sentido que ésta.

         Parecía que la charla se alargaría un poco más, pero tenía que volver a casa con Lola; sino su madre, mi hermana, me explicaría el grave error que supone no respetar los horarios de los pequeños.

Nota: Los personajes del abuelo y el nieto son ficticios.

Fuentes:

–       La transición posible a la democracia en España, de Rafael Quirosa-Cheyrouze y Muñoz (Universidad de Almería). Disponible en:

http://www.historiadeltiempopresente.com/web/DocumentosDescargables/Aportaciones/AT75.pdf

–       La dimisión de Arias Navarro, factor clave para la Transición. El papel de la prensa escrita en la crisis, Ernesto Cruzado Catalán (U.N.E.D.). Disponible en: http://biblioteca2.uclm.es/biblioteca/ceclm/websCECLM/transici%F3n/PDF/01-06.%20Texto.pdf

–       La matanza de Atocha, parte 1 (video). Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=_sRX21_T2WQ

–       La matanza de Atocha, parte 2 (video). Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=Kfy1fFh3Fk4&feature=related

–       Galería fotográfica de El Mundo. 25 aniversario de la matanza de Atocha. Disponible en:

http://www.elmundo.es/fotografia/2002/01/espana/atocha/index.html

–       Se cumplen 30 años del golpe de estado en España: El 23-F. Artículo de la hemeroteca digital de La Vanguardia. Disponible en:

http://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20110223/54119286008/se-cumplen-30-anos-del-golpe-de-estado-en-espana-el-23-f.html

–       23-F ¿Y tú donde estabas? Web de La Sexta (video). Disponible en: http://www.lasexta.com/sextatv/23f/los_medios_de_comunicacion_hicieron_de_las_suyas_para_que_existiera_informacion/211101/5701

–       23F Tejero irrumpe en el congreso de los diputados pistola en mano (video). Disponible en:

http://www.youtube.com/watch?v=SsL5wt12CTE&feature=related

–       Un 23-F de hace 30 años. Web de RTVE. Disponible en:

http://www.rtve.es/rtve/20110222/23-f-hace-30-anos/223731.shtml

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Bicicleta… ¡Ha dicho ETA!

 Antonio Casado inicia su artículo (http://bit.ly/sKKx2V) afirmando que “el objetivo de Amaiur es boicotear el funcionamiento del estado mientras sueña con un Estado propio”. Sí, tiene razón. Si piensas que boicotear el Estado es defender tu ideología y si crees que ciertos sueños son ilegales. No es malo defender la ideología que tienes, sino el modo en que la defiendes, los sueños no son ilegales, son las aspiraciones más íntimas de las personas, mientras estos no deriven en actos violentos no creo que haya derecho a reprimirlos.

Según el autor del texto, dicha organización política aspira “a reventar el principio de integridad territorial”. No veo prueba de ello, lo que si observo es que pretende representar políticamente sus aspiraciones independentistas, que es lo mismo que llevan haciendo durante años los partidos nacionalistas gallegos y catalanes.

Negarle la voz a alguien no soluciona ningún problema, lo agrava ¿Qué clase de democracia será la nuestra si sólo se deja hablar las voces acordes, acallando las que se temen? Una débil, en la que la libertad de expresión sólo serían palabras en el libro gordo de Petete, que es como mucho a lo que quedaría reducida la Constitución Española.

La única forma de conseguir que una sociedad evolucione es mediante el razonamiento y el diálogo. Acallar a una persona o grupo, es perder el derecho a ser escuchado por este mismo colectivo. Ninguneando a un partido político, desprecias a todos aquellos ciudadanos que apoyaron dicha candidatura.

Cuando Bildu obtuvo esa amplia representación en las elecciones municipales se llevo a cabo un sondeo. Muchos de los votantes les apoyaron por dar un voto de confianza a la nueva formación (voto que por el momento no defraudo); otros por el rechazo que habían sentido por parte de los representantes de otros partidos a los intereses independentistas vascos (algunos políticos han dejado bien claro que ser nacionalista español es más que correcto; pero que serlo vasco, prácticamente representa ser etarra).

Rechazo la violencia de ETA, pero también rechazo la violencia de los crímenes fascistas que aún se siguen sucediendo. No las rechazo por la ideología que representan (por mucho que diverja con mis ideas y valores), sino por la forma que tienen de llevar a cabo sus propósitos. Recelo de la ilegalización de partidos como Democracia Nacional o Falange tanto como de la de Amaiur.

El PP terminará consiguiendo lo contrario a lo que pretende. Las próximas elecciones a las que Amaiur se presente, el apoyo seguramente se multiplique y pasen de sobra la ilógica frontera de votos de la ley electoral… A ver que inventan entonces.

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La violencia de género, un problema de todos

 Se llama violencia de género a la relación de pareja basada en el dominio del hombre sobre la mujer mediante la sumisión de ésta. Esta violencia es igual que cualquier otra, consiste en el uso del maltrato físico o psicológico como instrumento para ejercer el poder y el sometimiento. Posee la singularidad de que se ejerce sobre la pareja y en el ámbito privado. No es un problema de nueva aparición, se edifica en la subordinación y la discriminación que la mujer viene padeciendo siglo tras siglo, transmitido generacionalmente y por imitación (no es natural). Hasta la lengua reproduce el modelo patriarcal, cuando se dice “hombre público” la imagen mental que se le relaciona es la de un político o similar, si las palabras son “mujer pública” inmediatamente se asocia a prostituta.

Los medios de comunicación contribuyen a visualizar la violencia de género y a crear la sensación en la sociedad de que es un problema que le afecta directamente. La muchísima información que se realiza sobre el tema, sólo refleja la gravedad de la situación. Es importante añadir a esa información un plus de calidad (no se debe acudir a actores ocasionales como la clásica vecina de la pareja), conviene enriquecerla incorporando la opinión  de expertos (psicólogos, agentes de la guardia civil,…), que actualmente apenas suponen un 5´8% de las interpretaciones de actores ocasionales.

El enfoque puede marcar la diferencia entre concienciar a la sociedad o alimentar las macabras maquinaciones de los maltratadores. Lo más adecuado sería darle un perspectiva más social, alejándose de aquel que victimiza aún más a la mujer que sufre este tipo de violencia, no presentando ningún aspecto positivo y sin mostrar este tipo de noticias como un problema público, dando una falsa apariencia de normalidad, la cual puede ser un estimulante para el maltratador (ante la aparente ausencia de castigo) o desalentar a la víctima sobre la eficacia de presentar una denuncia contra su pareja (ésta puede terminar creyendo que, denuncie o no, la situación acabará mal). La forma en la que los medios tratan una determinada realidad configura la percepción que se tiene de ésta.

Aunque los medios han trabajado para visibilizar el problema; éstos, a su vez, reproducen los roles patriarcales de la sociedad. La voz masculina ocupa el 75% de la información de los noticiarios, la de la mujer suela aparecer como cuidadora o educadora, rara vez como experta de una materia, evidenciando y reforzando las desigualdades entre hombres y mujeres. Los medios deben presentar otro tipo de relaciones entre ambos sexos que no se basen en la atracción sexual y la seducción. La especialización nos ayuda a la hora de desarrollar cualquier información, veremos más matices cuanto más hallamos profundizado en la materia tratada.

Excluyendo a los informativos, los programas de la televisión casi trivializan el tema de la violencia de género. Sus planteamientos  o motivaciones erróneas (“es un crimen pasional”, “cuestión de celos”,…) dan cobertura a falsas teorías, las cuales a base de repetirse son aceptadas como verdades. Algunos magazines tratan el tema desde el amarillismo, haciendo un juicio paralelo y enfatizando siempre los aspectos más escabrosos sin atender a las más básicas normas de la ética periodística.

La publicidad perpetúa y refuerza desde la infancia unos modelos de mujer y de hombre que chocan contra los valores democráticos. Frente a los valores igualitarios que se puedan inculcar en los centros de estudios y dentro del núcleo familiar, triunfan los referentes publicitarios y los dibujos animados que también hacen una representación de conductas sexistas.

El cambio en el tratamiento informativo se produce en diciembre de 1997 tras la entrevista que se le realiza en un programa de televisión a Ana Orantes. La cual declara ser una víctima de la violencia de género que, tras denunciar a su marido, el juez encargado de su caso dictó una sentencia en la que obligaba a compartir el domicilio conyugal con su agresor, una casa de dos plantas, de tal manera que uno se quedara en la planta de abajo y otro en la de arriba. La mujer denunció ante los medios como el acoso y la violencia de su ex pareja contra ella no cesaban y el miedo que sentía a cruzarse con él. El desenlace prácticamente televisado de este trágico suceso fue la muerte de Ana Orantes a manos de su ex marido.

Cada vez más mujeres de menos de 30 años acuden a los servicios de asesoramiento. Por una parte, es positivo, indica que hay una sensibilización de la mujer hacia el problema y crece la sensación de que de éste se puede salir; por otro lado, es negativo, señala que cada vez hay más mujeres jóvenes que sufren la violencia de género.

Es importante reconocer los indicadores de los malos tratos, cuanto más se tarde en identificarlos mayor será el dominio y sometimiento del maltratador sobre la víctima. Como consecuencia, para ella será más costoso salir de esa relación viciada y aún más que denuncie a su agresor.

Se suele empezar de forma secuencial y sutil con toda una corte de conductas de control, como aquellas preguntas que no se realizan desde una curiosidad sana (¿Dónde has estado?) sino planteadas como un interrogatorio tratando de compensar la inseguridad del maltratador. Aunque éste pueda aparentar ser una persona fuerte, esconde a un individuo muy inseguro, con cierto complejo de inferioridad. Tienen un escaso nivel de aceptación a la frustración el cual les lleva a explotar ante cualquier cosa que les choque, por esta razón necesitan controlar todos los aspectos de la vida de su pareja. Su pretensión es que la vida de la mujer gire en torno a él.

A las conductas de control le siguen las de aislamiento, trata de aislarla de la familia y los amigos, que deje de trabajar, que deje de estudiar, con la finalidad de que la dependencia de él pase a ser total (a nivel emocional, psicológico, económico y físico).

En la medida que va avanzando la relación aparecen las críticas frecuentes, los reproches, las exigencias, el insulto, la descalificación, o bien ignorarla de forma sistemática e intencionada, ponerla en ridículo adrede para menospreciar su dignidad delante de otros (sobre todo si son significativos para ella).

La relación se ha ido transformando en una relación absoluta de dominio donde se fuerza una entrega excesiva. Muchas veces la mujer afirma que cuando llevaban un año “él cambio” (suele darse de los nueve meses al año y medio). No es que cambiara es que, cuando el no estaba seguro de la relación, representó un papel; al darse cuenta, por signos verbales y no verbales, de que ella está colada o enganchada a la relación comienza a mostrar su verdadera personalidad. Entonces, empieza a imponer sus normas y límites, lo que antes parecía amabilidad se torna en esclavitud. Ellas, muchos veces bajo la convicción de querer y ser queridas, van cediendo para evitar problemas mayores, mientras el continúa con exigencias cada vez más frecuentes. Cuando ella se rebela, mediante la amenaza, trata de volverla sumisa.

En otros casos, la mujer está convencida de que el hombre ante determinadas circunstancias, como el nacimiento de un hijo, cambiará; al contrario, la situación empeora (crea un lazo psicólogico de por vida con su maltratador). Si el maltratador fuerza un embarazo como forma de crear una dependencia mayor a él, esto provoca en la joven (aunque empiece a reconocer que está siendo maltratada) más dudas y dificultades a la hora de cortar la relación (será más dificultoso si depende de él económicamente).

La autoestima de la mujer que padece violencia machista baja hasta tal punto que se ve incapaz de realizar ninguna tarea de manera eficaz por pensar que no tiene valía. Su pareja la ha denigrado tantas veces que acaba creyéndose las palabras de éste, hecho que facilita el aislamiento provocado por el maltratador (se convierta prácticamente en la única referencia de valoración que tiene).

Los familiares y los amigos son claves en la detección, suelen percatarse de las señales antes que la víctima, por ejemplo, mediante la percepción de comportamientos poco habituales en la mujer (como ponerse manga larga en verano).

Normalmente la víctima siente vergüenza por no haber sido capaz de darse cuenta antes (más aún si recibió alguna clase de consejo al respecto por parte de los amigos o la familia). Cuando decida comentar el problema con un familiar o amigo es importante escucharla con interés; facilitarle su desahogo emocional; crearle confianza; transmitirle tranquilidad; tratar de empatizar con ella; creerse lo que cuenta por inverosímil que parezca; aconsejar sin presionar; ayudarle en la búsqueda de soluciones; preguntar con respeto y delicadeza; y, lo más importante, no olvidar que es una persona y que debe ser tratada como a cualquiera le gustaría serlo si estuviera en su lugar. Es fundamental el potenciamiento de sus capacidades, haciéndole ver que podrá superar el maltrato. No se debe decidir por ella, se pueden dar alternativas, pero no forzarla a tomar un camino; es importante que tome sus propias decisiones (aunque no las compartamos), y recupere el control sobre su vida. Si vuelve con su ex pareja, hay que respetar su opinión, de otra manera, perdemos su confianza.

La violencia de género es un problema de todos, derivado de unos roles arcaicos y de comportamientos sexistas aceptados por la mayoría. Se marcan unos estereotipos del hombre y la mujer desiguales que condicionan la vida de ambos sexos. La mujer no es la única víctima, toda la sociedad la sufre.

Nota: La información de esta entrada ha sido recopilada durante el curso “La mirada de las mujeres en la sociedad de la información: Tratamiento informativo de la violencia de Género”. Organizadoras: Susana Guerrero Salazar, Teresa Vera Balanza y Teresa Santos (http://picplz.com/collection/r3l5/programa/).

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